Personajes De La Biblia Que Tuvieron Paz?

Hombres de paz en la Biblia A veces pensamos que si tenemos bienes económicos, preparaciones académicas y posiciones sociales, tendremos paz, pero realmente muchas de las personas que tienen todo eso llevan una vida llena de sufrimiento y vacío emocional.

Esto se debe a la falta de conocimiento de la palabra de Dios debido al orgullo del ser humano. Nuestro Dios es un Dios de paz y Él es el que nos da la paz. Si queremos tener paz, solo debemos buscar a Dios. Algunos seres humanos tienen un concepto erróneo sobre la paz y piensan que la paz es no tener situaciones o problemas, pero no es así.

La paz es tener tranquilidad y armonía en medio de una situación. Como dice la canción de Jesús Adrián Romero: ‘Ten paz en medio de la tormenta’, La paz triunfa aunque estés en medio de una tormenta. ‘La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.

No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo’ (Juan 14:27). Hay ocasiones donde la aflicción nos aturde, haciéndonos perder el equilibro de manera que nos estancamos y no persistimos en nuestra vida espiritual. Filipenses 4:7 menciona: ‘Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús’,

No pienses que todo está perdido. Dios promete que Su paz cuidará nuestro corazón y nuestra mente mientras vivamos en Cristo Jesús. Por tanto, aunque hayas fracasado, hayas pasado por alguna decepción o hayas tenido conflictos emocionales o familiares, debemos aceptar nuestra situación y enfrentarla con seguridad y paz.

Los estados emocionales negativos que experimentamos no son otra cosa que la pérdida de la paz y no podemos darnos por vencidos y permitir que nuestras emociones nos controlen. Nuestra obligación es orar a Dios y pedirle que nos de una personalidad semejante a la de Cristo para poder manifestar la paz como parte del fruto del Espíritu.

‘Señor, tú nos concederás la paz; en realidad, todo lo que hemos logrado viene de ti’ (Isaías 26:12). En la Biblia podemos encontrar muchos personajes que fueron parte del plan de Dios y que marcaron la historia siendo hombres de paz. Podemos encontrar varios ejemplos en el Antiguo Testamento: • Abraham: En Génesis 13:2-11, Abraham le presenta a Lot un acuerdo de separación de paz.

Demostrando su nobleza y total dependencia de Dios, Abraham permitió que Lot eligiera el terreno que quería.2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.3 Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, 4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.5 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.6 Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar.7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí.

Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.

• Abimelec: En Génesis 26:26-31, Abimelec hace una alianza de paz con Isaac porque reconoció que Jehová estaba con él, así como sucedió con Abraham.26 Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército.27 Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros? 28 Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto contigo, 29 que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; tú eres ahora bendito de Jehová.30 Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron.31 Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; e Isaac los despidió, y ellos se despidieron de él en paz.

7 PERSONAJES DE LA BIBLIA QUE HABLARON CON DIOS

• Salomón: Salomón, gracias a la sabiduría dada por Dios, continuó la amistosa relación de paz con Hiram rey de Tiro. En 1 Reyes 5:4-12, Salomón hizo un intercambio con Hiram para edificar casa al nombre de Jehová, así también confirmando su alianza de paz.4 Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer.5 Yo, por tanto, he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, según lo que Jehová habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondré en lugar tuyo en tu trono, él edificará casa a mi nombre.6 Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar madera como los sidonios.7 Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró en gran manera, y dijo: Bendito sea hoy Jehová, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande.8 Y envió Hiram a decir a Salomón: He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés.9 Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar, y la enviaré en balsas por mar hasta el lugar que tú me señales, y allí se desatará, y tú la tomarás; y tú cumplirás mi deseo al dar de comer a mi familia.10 Dio, pues, Hiram a Salomón madera de cedro y madera de ciprés, toda la que quiso.11 Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomón a Hiram cada año.12 Jehová, pues, dio a Salomón sabiduría como le había dicho; y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron pacto entre ambos.

• Mardoqueo: Mardoqueo quien estaba condenado a muerte porque no quiso arrodillarse ante Amán, luego subió a una posición de poder porque Dios lo protegió. El capítulo 10 de Ester menciona que Él fue un hombre muy importante entre los judíos porque habló palabras de paz a su pueblo y defendió el bienestar de todos sus descendientes.1 El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y hasta las costas del mar.2 Y todos los hechos de su poder y autoridad, y el relato sobre la grandeza de Mardoqueo, con que el rey le engrandeció, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Media y de Persia? 3 Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje.

La paz es parte del fruto del Espíritu y puede dar comienzo uniendo diferencias, como puede poner fin separando enemistades. Por lo tanto, la paz funciona como un mediador en tiempos de contienda y como un calmante en tiempos difíciles. Como dice Romanos 14:19: ‘sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación’.

¿Cuántas veces se usa la palabra paz en la Biblia?

El significado de la palabra hebrea shalom y su traduccin griega eirn no se ajusta al significado del trmino latino ‘pax’ ni al castellano ‘paz’. El Diccionario de Mara Moliner define esta palabra, en primer lugar, como ‘situacin en la que no hay guerra o lucha’; en segundo lugar, la considera sinnimo de ‘tranquilidad’, ‘ese estado de nimo en cualquier sitio o situacin cuando no hay lucha o intranquilidad de ninguna clase’.

  • Para los orientales, sin embargo, esta palabra tiene unas veces un significado ms amplio y envolvente; otras, ms vago y difuminado; a veces, su significado resulta difcil de precisar.
  • No es fcil encontrar en la Biblia un trmino con significado tan denso como ste.
  • En las lenguas semitas hay, no obstante, un denominador comn.

Con la raz shlm -de donde deriva shalom-paz – se indica una dimensin elemental de la vida humana, sin la cual sta pierde gran parte de su sentido, si no todo. Con la palabra paz se indica ‘lo completo, ntegro, cabal, sano, terminado, acabado, colmado’.

La paz, as entendida, designa todo aquello que hace posible una vida sana armnica y ayuda al pleno desarrollo humano. En los textos, sin embargo, no aparece siempre con este significado tan denso. Por eso nuestro trabajo tendr dos etapas: en la primera, haremos un recorrido por los textos en que aparece esta palabra en el Nuevo Testamento para ver con qu matices se presenta en cada uno de ellos; en la segunda, describiremos el concepto de paz, como resultado de unir los diferentes usos predominantes en el Nuevo Testamento.

As podr comprenderse mejor el ncleo del Evangelio que se presenta como ‘la buena noticia de la paz’ (Ef 6,15) de parte de un Dios llamado frecuentemente ‘el Dios de la paz’ (Rm 15,33; 16,20; 1 Cor 14,33; 2 Cor 13,11; Fil 4,9; 1Tes 5,23; 2Tes 3,16; Heb 13,20).

Una paz que, al comienzo del evangelio de Lucas, se anuncia como el efecto inmediato de la presencia salvadora de Jess entre los hombres: ‘Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres, que Dios quiere tanto’ (Lc 2,13).1) El uso del trmino eirn en el Nuevo Testamento La palabra eirn, que traducimos por paz, aparece en el Nuevo Testamento 91 veces en total (31 en los Evangelios y Hechos, 43 en Pablo y 17 en los restantes escritos del Nuevo Testamento).

Una frmula de saludo En primer lugar, eirn-paz se utiliza en el Nuevo Testamento, al igual que en el Antiguo, como frmula de saludo o de despedida. En la misin de los setenta y dos discpulos, entre las diversas instrucciones o consejos, se encuentra ste: ‘Cuando entris en una casa, lo primero saludad: ‘ Paz a esta casa ‘; si hay all gente de paz, la paz que les deseis se posar sobre ellos; si no, volver a vosotros’ (Lc 10,5-6).

Jess se aparece a los discpulos al anochecer del primer da de la semana, se pone en medio y los saluda con estas palabras: ‘ Paz con vosotros, Dicho esto, les ense las manos y el costado. Los discpulos se alegraron mucho de ver al Seor. Jess repiti: ‘ Paz con vosotros ‘ (Jn 20,19.21). Ocho das despus, Jess se aparece de nuevo, repitiendo el mismo saludo (Jn 20,26).

En las cartas de Pablo, la palabra paz, como frmula de saludo, suele ir precedida de otra palabra de significado igualmente denso ‘gracia/favor’ (en griego kharis ): ‘A todos los predilectos de Dios que estis en Roma, llamados y consagrados, os deseo el favor y la paz de Dios nuestro Padre y del Seor, Jess Mesas’ (Rom 1,7).

  • Igual o con ligeras variantes aparece esta frmula en 1 Cor 1,3; 2 Cor 1,2; Gal 1,3; Ef 1,2; Fil 1,2; Col 1,2; l Tes 1,2; 2 Tes 1,2; 1 Tim 1,2; 2 Tim 1,2; Tit 1,4; Flm 1,3; cf.
  • Tambin 1 Pe 1,2; 2 Pe, 1,2; 2 Jn 1,3; cf.
  • Ap 1,4-5; como frmula de despedida aparece en 3 Jn 1,15; 1 Pe 5,14 y Gal 6,16).
  • Este uso de eirn, como frmula de saludo o despedida, se remonta a la literatura ugartica, mucho anterior a la hebrea; se trata de una frmula ancestral y tradicional de saludo y de despedida entre los orientales hasta el da de hoy.

Los judos en la actualidad se saludan con ‘ shalom’ (=paz) o se preguntan: mi shelomkha (cmo ests?; literalmente ‘qu hay de tu paz?). Al despedirse se desean shalom u-berakhah (paz y bendicin). Una compaera de por vida Como en el Antiguo Testamento, en el Nuevo son tambin habituales las expresiones ‘ir, marchar, caminar en/con paz’.

La paz debe acompaar al hombre en todos sus movimientos y desplazamientos e incluso estar presente en los momentos ms importantes de la vida. Ir, marchar, caminar, dormir, despedir, morir y ser sepultado en paz son expresiones corrientes a lo largo de las pginas de la Biblia, que muestran la importancia de la paz en la vida humana.

Tras curar a la mujer con flujos, Jess la despide: ‘Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y sigue sana de tu tormento’ (Mc 5,34). En este texto, paz y sanacin se dan la mano. Igualmente, en Lc 7,50, Jess se encuentra en casa de un fariseo, se le acerca una mujer, conocida como pecadora en la ciudad, con un frasco de perfume y comienza a regarle los pies con sus lgrimas.

  • Jess le perdona sus pecados y le dice: ‘Tu fe te ha salvado, vete en paz’.
  • En Lc 2,29 Simen, ‘hombre honrado y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel.
  • Impulsado por el Espritu fue al templo.
  • Cuando los padres de Jess entraban para cumplir con el nio lo previsto por la Ley, Simen tom al nio en brazos y bendijo a Dios diciendo: ‘Ahora, Seor, segn tu promesa, despides a tu siervo en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador’ (Lc 2,25-30).

La expresin griega ‘despedir en paz’ es complementaria de la hebrea dormir/morir/ser sepultado en paz. Simen ya puede morir en paz tras haber visto al Salvador Ausencia de guerra o de persecucin Aunque en la Biblia Hebrea no es frecuente el uso del trmino paz con el significado de ‘ausencia de guerra o de persecucin’, s que lo era en el mundo griego.

As se usa eirn en el Nuevo Testamento con el significado de solicitar la paz o hacer la paz entre distintas facciones ms o menos en conflicto o guerra. En el libro de los Hechos ‘(Herodes) estaba furioso con los habitantes de Tiro y de Sidn. Se le present una comisin, que despus de ganarse a Blasto, chambeln real, solicit la paz porque reciban los vveres del territorio de Herodes’ (Hch 12,20).

En otro pasaje de este libro, Trtulo, abogado de la acusacin contra Pablo, se dirige al gobernador Flix de este modo: ‘ La mucha paz que por t gozamos y las mejoras hechas en pro de esta nacin gracias a tu providencia, excelentsimo Flix, las reconocemos siempre y en toda ocasin con la ms profunda gratitud’.

  1. Hablando de la comunidad primitiva, el libro de los Hechos dice: ‘Entre tanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samara; se iba construyendo, progresaba en la fidelidad al Seor y se multiplicaba, alentada por el Espritu Santo (Hch 9,31).
  2. En el contexto se habla de la persecucin sufrida por Pablo de parte de los judos en Damasco.
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La iglesia de Palestina, mientras tanto, gozaba de paz. En el evangelio de Lucas (19,42-44), Jerusaln -que, segn la etimologa popular, significa ‘visin de paz’- no acepta al Mesas que la puede conducir a la paz y tendr a cambio guerra y destruccin. Una frase conocida del Evangelio presenta tambin la oposicin paz-espada: ‘No pensis -dice Jess- que he venido a sembrar paz en la tierra: no he venido a sembrar paz, sino espada ; porque he venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con la suegra; as que los enemigos de uno sern los de su casa’ (Mt 10,34).

  • El ncleo del mensaje de Jess lleva al cristiano a optar por la pobreza (Mt 5,3) como camino para implantar la justicia (Mt 5,6), como va de acceso al amor-solidaridad.
  • Esta opcin del discpulo por seguir el camino de las bienaventuranzas suscitar una tremenda oposicin por parte de aquellos miembros de su propia familia que no se han adherido al mensaje de Jess y viven todava las categoras antiguas en las que priman el deseo de dinero, el afn de poder y el ansia de honores.

Pero, incluso enmedio de la persecucin, el cristiano tendr paz (Jn 16,33). La pareja ‘paz-espada’ aparece tambin en un texto del libro del Apocalipsis: ‘Cuando solt el segundo sello, o al segundo viviente que deca: ‘Ven’. Sali otro caballo, alazn, y al jinete le dieron poder para quitar la paz a la tierra y hacer que los hombres se degellen unos a otros; le dieron tambin una espada grande (Ap 6,3-4).

  1. Seguridad La palabra eirn tiene a veces en el Nuevo Testamento el significado de ‘seguridad’ (en griego asphleia) : ‘Mientras un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes estn en paz (=estn seguros).
  2. Pero cuando otro ms fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas en que confiaba y despus reparte el botn.

El que no est conmigo, est contra m; y el que no recoge conmigo, desparrama’ (Lc 11,21-23). En la primera carta a los Tesalonicenses, al hablar de la ltima venida de Jess, aparece la pareja paz-seguridad: ‘Acerca del tiempo y las circunstancias, no necesitis, hermanos, que se os escriba, pues sabis perfectamente que el da del Seor llegar como un ladrn de noche.

  • Cuando estn diciendo ‘ hay paz y seguridad ‘, entonces les caer encima de improviso el exterminio, como los dolores a una mujer encinta, y no podrn escapar (1 Tes 5,3).
  • O rden Otro uso peculiar del trmino eirn es aqul que lo opone a desorden.
  • Al referirse Pablo al fenmeno de los profetas que hablan en lenguas extraas en las asambleas de los cristianos, se expresa as: ‘De los profetas, que hablen dos o tres, los dems den su opinin.

Pero en caso de que otro, mientras est sentado, reciba una revelacin, que se calle el de antes, porque hablar inspirados podis todos, pero uno a uno, para que aprendan todos y se animen todos. Adems, los que hablan inspirados pueden controlar su inspiracin, porque Dios no quiere desorden ( akatastasa ), sino paz, como en todas las dems comunidades de consagrados (1 Cor 14,29-33).

  • Justicia/ honradez Eirn aparece acompaada de justicia-honradez ( dikaiosyn ) en la carta de Santiago (3,18): ‘En cambio, el saber que baja de lo alto es, ante todo, lmpido y luego apacible, comprensivo y abierto, rebosa buen corazn y buenos frutos, no hace discriminaciones ni es fingido.
  • Y la cosecha de honradez, con paz la van sembrando los que trabajan por la paz’.

En el Nuevo Testamento el trmino eirn aparece acompaado tambin de otros sustantivos con los que se coordina y complementa. De la mano de eirn van amor y alegra (Gal 5,22); gloria y honor (Rom 2,20); vida (Rom 8,6); honradez y paz (Rom 14,17); alegra (Rom 15,13); amor (2 Col 13,11; Ef 6,23); misericordia (Gal 6,16); favor/gracia y misericordia (1 Tim 1,2; 2 Tim 1,2; 2 Pe 1,2; Jn 3); rectitud, fe y amor (2 Tim 2,22).

Eirn se muestra de este modo como el mbito propio para el desarrollo de una vida en plenitud.2) El concepto de paz en el Nuevo Testamento De las diferentes acepciones del trmino eirn en los diversos contextos en que aparece se deriva el uso tcnico del trmino en el Nuevo Testamento, que entronca bsicamente con el concepto de paz expresado en el Antiguo Testamento, aunque con nuevas y significativas aportaciones.

El punto de partida de nuestro estudio del concepto de paz en el Nuevo Testamento ser un texto ya citado de la primera carta a los Corintios que lo consideramos de especial relieve. En l se habla del desorden que puede crear en la comunidad primitiva el hecho de que muchos profetas, que hablan lenguas extraas, lo hagan a la vez.

Para llamar al orden a los miembros de la comunidad, Pablo dice: ‘Dios no es un Dios de desorden ( akatastasa ) sino de paz (1 Cor 14,33). Dios es un Dios de paz; no quiere el desorden, la sedicin o el tumulto, gama de significados que abarca la palabra akatastasa las cinco veces que aparece en el Nuevo Testamento, en paralelo con guerra, tumulto (Lc 21,9) o desorden pblico (2 Cor 6,5; 1 Cor 14,33; 2 Cor 12,20; Sant 3,16 ).

Dios est por el orden, como estado normal de las cosas. Y este orden equivale a paz. Es el mismo Dios que en la escena de la creacin pone orden en el caos inicial (Gn 1,1ss) dando a entender que ‘crear’ es en primer trmino ordenar el caos inicial, separando el cielo de la tierra, las aguas de arriba de las de abajo, los continentes de los mares, etc.) para evitar la confusin.

La paz, entendida en este sentido, se presenta como el estado normal de las cosas, de la entera realidad del universo creado a imagen del ‘Dios de la paz’ (expresin muy repetida en las cartas de Pablo, cf. Fil 4,9; 1 Tes 5,23; 2 Tes 3,16; cf. Hch 13,20). La paz que viene de lo alto ‘Lo alto’ es el lugar donde Dios habita, sinnimo de cielo, expresin utilizada por los judos para denominar a Dios.

‘La paz que viene de lo alto’ es un don de Dios, idea fuertemente enraizada en la mentalidad hebrea; ms an se puede decir que es ‘Dios mismo como don’ que se entrega al hombre. En el Nuevo Testamento se presenta a Jesucristo como manifestacin del Dios de la paz que se entrega al hombre hasta la muerte.

Cuando Jess entra en Jerusaln, la gente lo aclama diciendo: ‘Bendito el que viene como rey en nombre del Seor! Del cielo paz y a Dios gloria’ (Lc 19,38). Jess es paz del cielo y manifestacin del Dios del cielo (idea que se expresa con la expresin ‘gloria a Dios’). Es triste que esta paz del cielo fuese rechazada por Jerusaln, precisamente por no aceptar al Mesas.

Por eso Jess, al acercarse y ver la ciudad, le dijo llorando: ‘Si tambin t comprendieras en este da lo que lleva a la paz! Pero no, no tienes ojos para verlo. Y la prueba es que va a llegar un da en que tus enemigos te rodeen de trincheras, te sitien, aprieten el cerco, te arrasen con sus hijos dentro y no dejen piedra sobre piedra, porque no reconociste la oportunidad que Dios te daba’ (Lc 19,42-44).

En la carta a los Hebreos (7,2) se da gran importancia al ttulo que el sumo sacerdote Melquisedec lleva en cuanto figura de Cristo; se le llama: ‘rey de Salem’ ( rey de paz ). La paz ‘por venir’, una paz universal Con la implantacin de la paz, como don de Dios, manifestado en Jess, se inicia el mundo futuro o venidero, de que habla el Apocalipsis (7,13-17).

En este nuevo mundo la paz anaunciada por los profetas para el futuro se hace realidad gozosa en el presente. El Nuevo Testamento, desde el principio, anuncia esta paz como inminente. As profetiza Zacaras, refirindose a su hijo Juan Bautista: ‘Y a ti, nio, te llamarn profeta del Altsimo.

  1. Por la entraable misericordia de nuestro Dios, nos visitar el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte (Is 9,1; 42,7) para guiar nuestros pasos por el camino de la paz’ (Lc 1,76-80).
  2. Los ngeles, tras el nacimiento de Jess, anuncian: ‘Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres, que l quiere tanto’ (Lc 2,13).

Esta paz no es ya la paz para el pueblo de Israel, como determinados textos del Antiguo Testamento daban a entender. Es ms bien, como anunciaron los profetas, una paz universal, para todos los hombres sin restriccin alguna. Esta paz no es un simple saludo o la ausencia de guerra, sino la salvacin que proviene de Dios, la paz como fruto de la bendicin divina y sntesis de todos los bienes.

El mismo evangelio es denominado ‘la buena noticia de la paz’ en la carta a los Efesios (6,15). El saludo de Jess y el saludo de los discpulos, cuando van en misin, no puede ser sino la transferencia de la paz entendida de este modo a aquellos a quienes va dirigido: ‘Cuando entris en una casa, lo primero saludad: ‘paz a esta casa; si hay all gente de paz, la paz que les deseis se posar sobre ellos; si no, volver a vosotros’ (Lc 10,5-6).

Al saludar as, los discpulos transmiten la paz-salvacin, si encuentran receptividad y acogida. Si no, la paz vuelve a ellos. El mismo Jess se despide de sus discpulos en la ltima cena con estas palabras: ‘Mi paz os dejo; mi paz os doy; no como el mundo la da, os la doy yo’ (Jn 14,27).

  • Esta paz-salvacin se identifica con la vida misma con mayscula: ‘En consecuencia, ahora no pesa condena alguna sobre los del Mesas Jess, pues, mediante el Mesas Jess, el rgimen del Espritu de la vida te ha liberado del rgimen del pecado y de la muerte.
  • Es decir, lo que resultaba imposible a la Ley, reducida a la impotencia por los bajos instintos, lo ha hecho Dios: envi a su propio Hijo en una condicin como la nuestra pecadora, para el asunto del pecado, y en su carne mortal sentenci contra el pecado.

As, la exigencia contenida en la Ley puede realizarse en nosotros, que ya no procedemos dirigidos por los bajos instintos, sino por el Espritu. Porque los que se dejan dirigir por los bajos instintos tienden a lo bajo, mientras los que se dejan dirigir por el Espritu, en cambio, a la vida y a la paz ‘.

  • El espritu de Dios gua al cristiano a la vida plena y a la paz, como don del Dios de la Paz.
  • Este Dios, segn Romanos (16,20) ‘no tardar en aplastar a Satans bajo vuestros pies’.
  • La paz aparece as como la salvacin perfectamente realizada y la condicin normal de la vida en el nuevo mundo, donde Satans se volver inoperante; se trata, sin duda, de la paz en el sentido hebreo de ‘cmulo y sntesis de todos los bienes’, como apunta la carta a los Hebreos: ‘Que el Dios de la paz, que sac de la muerte al Sumo Pastor del rebao, portador de una sangre de alianza perpetua, a nuestro Seor Jess, os equipe con toda clase de bienes, para realizar su designio, y nos utilice para ir realizando lo que l estima indicado por medio de Jess el Mesas’ (Heb 13,20-21).

Jesucristo, nuestra paz Un texto de la carta a los Efesios define a Jess como ‘nuestra paz’, artfice de la paz de los hombres entre s (paganos y judos) y de la humanidad entera con Dios: ‘Ahora, en cambio, gracias al Mesas Jess, vosotros los que antes estabais lejos (=los paganos) estis cerca, por la sangre del Mesas, porque l es nuestra paz : l, que de los dos pueblos hizo uno y derrib la barrera divisoria, la hostilidad, aboliendo en su vida mortal la Ley de los minuciosos preceptos; as, con los dos, cre en s mismo una humanidad nueva, estableciendo la paz, y a ambos, hechos un solo cuerpo, los reconcili con Dios por medio de la cruz, matando en s mismo la hostilidad’.

Por eso su venida anunci la paz a los que estabais lejos y la paz a los que estaban cerca, pues gracias a l unos y otros, por un mismo Espritu tenemos acceso al Padre’ (Ef 2, 13-22). En este texto, Jess aparece como la paz personificada y encarnada que pone fin a la humanidad dividida (paganos y judos, dos mundos antagnicos), reconcilindolos con Dios (cf.

tambin Rom 5,1ss). No se puede concluir este breve estudio sobre el concepto de paz en el Nuevo Testamento citando la bienaventuranza de Mateo (5,9): ‘Dichosos los que trabajan por la paz, porque a esos los va a llamar Dios hijos suyos’. Los pacficos, los que hacen o construyen la paz, sern llamados hijos de Dios, del Dios de la paz, entendida como la situacin normal de quien vive el mundo nuevo, donde habita de modo estable la paz, esto es, el bienestar, la justicia, la tranquilidad, el derecho, y el amor; una paz, en suma, que lleva a la felicidad individual y social, a la amistad de los hombres entre s y de stos con Dios.

Esta paz es la manifestacin plena del reinado de Dios entre los hombres y el clima que lo hace posible. * * * Termino este artculo en la ciudad de Guadalajara de Mjico. Junto al edificio de los Juzgados, en el centro histrico y monumental de la ciudad, una madre campesina con tres nios pide limosna; a escasos metros, el cuarto de sus hijos, descalzo y de escasos siete aos, toca un acorden, obligado a mendigar.

A este nio, de mayor, el anuncio navideo de paz de los ngeles le sonar a sarcasmo si no nos damos prisa en implantar la justicia en la tierra, haciendo surgir un nuevo orden internacional donde la justicia y la paz -en el sentido expuesto- se besen. Le hace tiempo un texto de Carlos Alonso Zaldivar que deca as: ‘La paz, en mi opinin, no es slo la ausencia de guerra, es decir, de violencia fsica en gran escala.

  • Vivimos en un mundo en el que existen, al menos, otras dos formas de violencia que considero difcilmente compatibles con la paz.
  • Se trata de la violencia econmica asociada con el subdesarrollo y la dependencia que comporta pobreza, hambre, enfermedades y, a la postre, millones de muertos; y de la violencia poltica o social que se manifiesta en la vulneracin de los derechos de los pueblos y de los derechos humanos.
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Sin erradicar estas dos formas de violencia, la paz es, cuando menos, precaria y la guerra latente’. Son palabras sorprendentemente coincidentes con el concepto de paz que acabamos de exponer. La paz no es simplemente ausencia de guerra, sino ese clima de las relaciones humanas que hace prspera la vida y digna de ser vivida.

  • Para un oriental, paz se opone a enfermedad, injusticia, pobreza, miseria, enemistad, intolerancia, odio y, por supuesto, tambien a guerra; tener paz, vivir en paz es el desideratum supremo de la vida humana.
  • Ahora entiendo mejor por qu, tras el anuncio del nacimiento del Mesas a los pastores, ‘de pronto se sum al ngel una muchedumbre del ejrcito celestial, que alababa a Dios diciendo: Gloria a Dios en lo alto y paz en la tierra a los hombres que Dios quiere tanto’.

No hay mejor regalo de Dios para la humanidad que la paz, fruto del Espritu junto con la alegra y el amor (Gl 5,22). ‘Feliz Navidad’.

¿Qué dice la Biblia de la paz?

La paz es fruto de la justicia. Una aproximación bíblica al concepto ‘paz’ – Universidad Católica de la Santísima Concepción 1. Etimología Parece comprobado que la raíz de shalom, en su significado original, indica ante todo el acto de «completar» o de «dar remate» a una realidad inconclusa o deficiente en algún aspecto, bien se trate de terminar el templo (1Re 9,25), de resarcir algún daño (Éx 21,27) o de cumplir un voto (Dt 23,22 y otras veces).

De lo recién dicho se desprende que también tenga el sentido de «restituir» (unas 50 veces) y de «reparar» (unas 30 veces). Su sentido bíblico apunta a un bienestar total, a la armonía del grupo humano y de cada uno de los individuos con Dios, con el mundo material, con los grupos e individuos y consigo mismo, en la abundancia y en la certeza de la salud, de la riqueza, de la tranquilidad, del honor humano, de la bendición divina y, en una palabra, de la «vida».2.

Aspectos de la paz según el AT Son varias las imágenes y los aspectos de la paz en el AT que corresponden a la mentalidad hebrea. No obstante, hay un el hecho elemental que unifica entre sí todos los valores diversos, pero convergentes, comprendidos en la noción bíblica de paz es, sin duda alguna, el que se sienta esa paz en primer lugar como un don esencial de Dios, exactamente como ocurre con la vida, con la que está indisolublemente vinculada.2.1 La paz en la esfera individual A nivel de experiencia individual y cotidiana, la paz, además de la tranquilidad y de la concordia, abarca especialmente el doble bien de la salud física y del bienestar familiar; situación que se considera como fruto de la bendición divina.

  • Por esto la fórmula usual y familiar de saludo: ¡shalom!, está bastante cerca de la otra fórmula: «El Señor esté contigo/con ustedes» (Jue 6,12; Rut 2,4; cf Sal 129,7-8).
  • El despedirse con shalom significa desearle salud y bienestar al otro.
  • Más aún, el morir y el ser sepultado «en paz» (Gen 15,15; 2Re 22,20) tiene un matiz religioso totalmente análogo: se trata de vivir acompañado de la bendición y protección divina hasta el último momento de la existencia terrena.

En efecto, mientras que «no hay paz para los impíos» (Is 48,22), el justo tiene «paz en abundancia» para sí mismo y para su descendencia (Sal 37,11.37).2.2 La paz política y social No solamente el individuo y su grupo familiar, sino todo el conjunto de la tribu y de todo el pueblo pueden gozar de un estado de paz o verse privados de ella.

  1. La paz con el mundo exterior al pueblo implica naturalmente la ausencia de guerra y del peligro inminente de ella.
  2. Ésta es la condición que alcanzó en un determinado momento Israel gracias al rey guerrero por excelencia, David (2Sam 7,1).
  3. Nótese, sin embargo, que los textos no equiparan la ausencia de guerra simplemente con la paz, sino que la consideran más bien como su condición indispensable, frecuentemente garantizada por la estipulación de un pacto (berit: 1Re 5,26).

Pero no basta con la seguridad exterior; la paz en su más auténtico valor global puede verse sustancialmente comprometida por el desorden interno del pueblo, denunciado generalmente como falta de justicia. A los reyes les corresponde de manera especial establecer la justicia y la paz.

  1. La tradición de Israel tiene claro que no es la fuerza lo primero en la obtención de la paz.
  2. La paz que David y Salomón consiguen es sentida como el fruto de la ausencia de maldad y de la presencia de justicia, que fueron capaces de establecer.
  3. La realización histórica de la paz de Israel es puesta explícitamente en relación con acciones reales ajustadas a la tarea encomendada por Dios de hacer reinar la justicia (cf.1Re 3,6).

Ahora bien, el problema de la monarquía israelita, y finalmente su crisis y desaparición, está precisamente en que no consiguió evitar que el poder que lleva consigo se convirtiera en violencia. Los reyes de Israel son acusados por la tradición de haber cedido a la tentación de usar el poder en beneficio de sus pasiones y ambiciones personales (ya David y Salomón) hasta transgredir los mandamientos de Dios haciendo ‘lo malo’ (2Sam 12,9), ‘pecando’ (2Sam 12,13), ‘no guardando la alianza’ (1Re 11,11).

La ruptura de la paz salomónica es explicada teológicamente como un castigo divino provocado por la idolatría y el abandono del mishpat (1Re 11,38) por parte de Salomón. Más aún, el cisma que dejará al pueblo de Yahveh «desgarrado’ como el manto de Ajías (1Re 11,30s) se va a producir a causa de la exacerbación de la falta de sedaqah por parte del heredero de Salomón respecto de las 10 tribus del norte.

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¿Qué produce la paz de Dios?

Paz de Dios – Wikipedia, la enciclopedia libre

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La Paz de Dios es un movimiento espiritual de los siglos X y XI, organizado por la Iglesia Católica y apoyado por la autoridad civil. Su propósito es lograr una pacificación del mundo cristiano occidental y controlar el uso de la violencia en la sociedad.

¿Qué es tener paz?

La noción de paz en la Biblia – El Antiguo Testamento cuando usa la expresión shalom («paz» en hebreo ), especialmente en los saludos, se refiere a un bienestar material y de espíritu: «La paz esté contigo» o «con vosotros» (cf. Gn 29, 6 ) y en este sentido no se opone a la guerra.

  • ​ Tal paz solo puede venir de Dios mismo que quiere darla en compensación por la fidelidad de su pueblo a la Alianza aun cuando la paz en su sentido más pleno se espera para los tiempos del Mesías que es llamado Príncipe de la paz (cf.
  • Is 9, 6 ) que además viene a pregonarla incluso a quienes no pertenezcan al pueblo escogido (cf.

Zc 9, 6, Sal 72, 7 ). En el Nuevo Testamento la expresión ειρενη eirenē («paz» en griego ) mantiene el sentido dado en el Antiguo Testamento, pero también se ve influido por el contexto helénico de la palabra, que implica una ausencia de enemigos o contrariedades:,

soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu por el vínculo de la paz Ef 4 2-3 Sin embargo, es por la unión con Cristo y la reconciliación que Él ha obtenido que se puede hablar de verdadera paz entre todos sean estos judíos o gentiles (cf. Rm 5, 1-5, Ef 2, 14-22 ).

Es generalmente definida, en sentido positivo, como un estado de tranquilidad o quietud, y en sentido opuesto como ausencia de inquietud, violencia o guerra. La palabra «paz» en la Biblia tiene muchos significados. Según se enumeran en The New International Dictionary of New Testament Theology («El nuevo diccionario internacional de la teología del Nuevo Testamento»), algunos son: «Por todo el Antiguo Testamento, (paz) abarca bienestar en el sentido más amplio de la palabra (Jue.19:20); prosperidad (Sal.73:3), hasta con relación a los impíos; salud corporal (Isa.57:18; Sal.38:3); contentamiento (Gén.15:15, etc.); buenas relaciones entre las naciones y entre los hombres ( Jue.4:17; 1 Cró.12:17, 18); salvación ( Jer.29:11; cf.

Jer.14:13)». Por su parte Jesús da un sentido místico a la paz en el Nuevo Testamento, afirmando que Él mismo es poseedor de ella y puede darla a sus discípulos (Jn 14:27). Esta paz es de una naturaleza diferente a la ofrecida por el mundo (bienes materiales, prosperidad, salud, etc) y solo podría ser obtenida por medio de la fe y la obediencia en Él.

Esta versión de una paz divina y sobrenatural parece ser afirmada por Pablo de Tarso en una de sus cartas (Flp 4:7), pues escribe en ella que la paz de Dios sobrepasa todo entendimiento y por lo tanto se entiende que está fuera de la lógica humana.

¿Cómo se consigue la paz de Dios?

Cómo encontrar la paz para ti y para otras personas en tiempos difíciles Cómo encontrar la paz para ti y para otras personas en tiempos difíciles Aquí hay ocho maneras de ayudarte a ti mismo y a los demás a sentir paz cuando la vida se pone difícil. A veces, la vida nos pone de cabeza y nos hace dar vueltas. Es posible que estés angustiado por preocupaciones familiares, asuntos de salud, problemas en la escuela o muchos otros acontecimientos inquietantes en el mundo de hoy. ¿Cómo podemos encontrar la paz personal en un mundo atribulado? Ya sea que tu falta de paz provenga de acontecimientos que están fuera de tu control o de cosas en las que puedes influir y cambiar, aquí hay algunas ideas para ayudarte a encontrar la paz interior por medio de Jesucristo.

Céntrate en lo eterno Es difícil sentirte en paz cuando te concentras únicamente en preocupaciones a corto plazo. Pero si te enfocas en el panorama general, en el plan de felicidad de Dios, puedes encontrar paz al saber que lo que duele en este momento no durará para siempre. Por ejemplo, el templo nos ayuda a centrarnos en la eternidad. El presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) dijo que en el templo ‘conocerán una paz que no podrán hallar en ninguna otra parte’. Deja a un lado las cosas que no puedes controlar Cuando algo que está fuera de tu control te quita la paz, es tentador sentirte desesperanzado o enojado. Pero el centrarte en cosas que no puedes cambiar no ayuda. En vez de eso, acércate al Salvador para encontrar paz interior, incluso cuando creas que la vida te trata injustamente. Él ha prometido enviarte el Consolador, el Espíritu Santo (véase ). Perdona a los demás A menudo, lo más difícil de dejar de lado es la negatividad que sientes cuando alguien te agravia. Pero el élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: ‘Recibiremos la dicha del perdón en nuestra propia vida cuando estemos dispuestos a otorgar libremente esa dicha a los demás Como resultado, el Espíritu del Señor llenará nuestra alma con el gozo que acompaña la divina paz de conciencia (véase )’. El volverte al Señor puede ayudarte a estar libre de cargas emocionales y lleno de paz. Arrepiéntete y confía en Cristo No importa qué otras cosas vayan bien en tu vida, llevar la carga del pecado te privará siempre de la paz. A veces necesitamos que nuestro obispo nos ayude a arrepentirnos completamente, pero todos debemos arrepentirnos con regularidad y, a través de la expiación de Jesucristo, ser limpios de todo lo que nos impide ser más como Él.

Comparte el evangelio de Jesucristo Al igual que podemos hallar paz para nosotros mismos al concentrarnos en el Salvador, podemos dirigir a los demás hacia Él como ‘el fundador de la paz’ (). Por ejemplo, intenta compartir una Escritura o una cita de la conferencia general que te haya ayudado a aprender más sobre Jesucristo. Sé un pacificador Ayuda a tus amigos o hermanos a resolver conflictos. Al igual que los anti-nefi-lehitas en el libro de Alma, podemos enterrar nuestras armas de guerra, como el chisme, la venganza o el egoísmo, y cambiarlas por instrumentos de paz: hablar con amabilidad, obedecer los mandamientos de Dios y perdonar a los demás (véase ). Sé bueno para escuchar A veces, las personas que atraviesan dificultades necesitan hablar abiertamente sobre sus pensamientos y sentimientos en lugar de mantenerlos dentro. No tenemos que resolver sus problemas, pero simplemente podemos escuchar sus inquietudes y brindar apoyo, demostrando amor y comprensión semejantes a los de Cristo. Ministra a las personas de tu barrio y tu comunidad Podrías ser voluntario en un refugio para personas sin hogar, dar apoyo escolar a otros jóvenes o llevar dulces a una nueva familia de tu vecindario. Ayuda a las personas a encontrar la paz en cosas pequeñas. Tener un lugar seguro donde comer y dormir, un mentor confiable o la pequeña certeza de que le importas a alguien pueden ser de gran ayuda.

Jesús pronunció estas palabras de consuelo para todos los que se esfuerzan por encontrar la paz: ‘La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo’ (). Si nos acercamos nosotros y acercamos a otras personas a Jesucristo, podemos hallar paz incluso cuando la vida se pone difícil. Notas

Gordon B. Hinckley, en ‘Regocijémonos en las bendiciones del templo’, Liahona, diciembre de 2002, pág.33; Dieter F. Uchtdorf, ‘El punto de retorno seguro’, Liahona, mayo de 2007, pág.101.

: Cómo encontrar la paz para ti y para otras personas en tiempos difíciles

¿Qué es la paz y 5 ejemplos?

3 ejemplos de cultura de paz

La cultura de la paz es un conjunto de valores y conductas que rechazan la violencia y procuran evitar los conflictos. La propuesta básica se centra en la solución de los problemas mediante el diálogo y el respeto. Estos son algunos ejemplos de la cultura de la paz:

Respetar a todas las personas y escucharlas sin discriminación ni prejuicios. Compartir el tiempo y los recursos materiales y espirituales con las personas que necesitan apoyo y aliento para avanzar. Propiciar la participación democrática de todos los integrantes de la comunidad. Rechazar todas las formas de violencia : física, psicológica, verbal, económica y social. Defender la libertad de expresión y la diversidad cultural poniendo siempre el acento en la escucha y el diálogo, sin caer nunca en el fanatismo o el rechazo del prójimo. Promover un desarrollo que respete la biodiversidad y el equilibrio natural del ambiente, sin contaminación ni agotamiento de recursos. En la escuela, promover la educación en valores y actitudes que favorezcan el diálogo y la resolución pacífica de conflictos, Garantizar el respeto de los Derechos Humanos, ya que el incumplimiento de cualquiera de ellos se considera una manifestación de violencia. Defender la democracia como forma de gobierno que permite que todos expresen sus opiniones.

: 3 ejemplos de cultura de paz

¿Cuáles son los tipos de la paz?

En la actualidad podemos diferenciar entre dos tipos de concepto de paz : los negativos y los positivos. La paz positiva, más que un fin por alcanzar, es un proceso permanente de construcción y transformación. En la medida que avances en el trabajo de este módulo, verás de manera más clara por qué es así.

¿Quién fue la mujer más valiente de la Biblia?

Héroes del Antiguo Testamento Imagen Ester era reina de Persia. El rey no sabía que Ester era judía. El rey tenía un amigo que era malo y detestaba a los judíos. Él engañó al rey para que mandara a matar a todos los judíos en el reino. Ester decidió pedirle al rey que salvara a su pueblo.

  1. Pero ella podía ser asesinada si se acercaba al trono del rey.
  2. Ester les pidió a los judíos que ayunaran por ella.
  3. Cuando Ester fue al trono de su esposo, él le dio la bienvenida.
  4. Ella invitó al rey y a su amigo a cenar.
  5. Allí, Ester les dijo que ella era judía.
  6. El rey no podía cambiar la ley, pero les permitió a los judíos protegerse a sí mismos.

Con la ayuda de Dios, ¡Ester había salvado a su pueblo! ‘La reina Ester’, Rebecca C., 8 años, Aragua, Venezuela Ester era valiente y creía en Dios. ¡Puedo ser valiente y hacer lo que es correcto!

Memoriza la última parte de Ester 4:14. Ve el capítulo 45 de los relatos del Antiguo Testamento en scripturestories.lds.org, Si tus padres creen que tienes la edad suficiente, ayuna por alguien a quien quieras. Puedo ser valiente al

¿Que nos trae la paz?

Escrito en OPINIÓN el 4/1/2017 · 00:00 hs Frente a todos los sucesos que hemos vivido recientemente, la mayor parte de los seres humanos buscamos la paz en el mundo, sólo que los esfuerzos por alcanzarla no han sido suficientes. La paz no sólo significa ausencia de guerra, sino que implica tener un entorno libre de toda forma de violencia.

  • Hablar de paz, implica reencontrarse con aquella armonía perdida en nuestro interior, es decir, es el camino que debe llevarnos a respetar y a aceptar y tolerar a los demás.
  • La conquista de la paz y la felicidad, está en el interior de cada persona.
  • Si cambiamos los aspectos negativos por positivos, si dejamos a un lado el odio, la venganza, la ira y el deseo de dañar a los demás y los sustituimos por amor, tolerancia, bondad, comprensión, y el respeto a la vida de los demás, podremos vivir en un mundo lejos de la violencia y la guerra.

Cuando las personas experimentamos la paz interior, somos capaces de perdonar a aquellos que nos han dañado en algún momento, aún a nuestros propios enemigos. La paz interior nos permite dialogar y encontrar las mejores soluciones a cualquier conflicto.

  • Vivir en paz nos ayuda a aceptar nuestros errores y reflexionar sobre ellos.
  • La paz es, buscar el equilibrio en nuestras mentes y en nuestro corazón, es decir, la persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero, como lo afirma Gandhi.
  • Las constantes violaciones a los derechos humanos y a la libertad individual, son la amenaza más común para la paz y el bienestar de una sociedad.

Actuar con verdad y justicia a través del diálogo hará sociedades más libres y humanas. Reconocer y garantizar la correcta aplicación y defensa de los derechos humanos en el mundo, fomentará condiciones favorables de convivencia pacífica y el desarrollo de la humanidad.

  • En el camino hacia el desarrollo humano podemos encontrar muchos obstáculos, que juntos podemos vencer si aprendemos a respetar y aceptar nuestras diferencias, si aprendemos a cumplir y hacer cumplir nuestras leyes; y si aprendemos a trabajar por los valores de: amor, justicia y verdad.
  • Nos corresponde a todos, fomentar la cultura de paz entre las personas.

La cultura de paz, según la definición de la Organización de las Naciones Unidas, es el conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en: el respeto a la vida, el respeto y la promoción de todos los derechos humanos, y el arreglo pacífico de los conflictos; respeto y fomento a la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres; entre otros,

Fomentar la cultura de paz entre los seres humanos mediante la construcción de entornos libres de violencia debe ser una actividad cotidiana en el desempeño de nuestras actividades que nos ayude a erradicar por completo todo tipo de violencia y nos lleve a la ausencia de guerras, ‘no hay camino para la paz, la paz es el camino’ como bien lo afirma Gandhi.

Twitter: @ drarmandohdz @ OpinionLSR Naciones Unidas, Declaración sobre una Cultura de Paz, consultado en http://www3.unesco.org/iycp/kits/sp_res243.pdf

¿Qué significa paz y seguridad en la Biblia?

Isaías 32:17-18 La obra de la justicia será la paz, y el fruto de la justicia, la tranquilidad y la seguridad para siempre.

¿Cuál es la paz que da el mundo?

La paz del mundo vs. la paz en Cristo Jesucristo puede brindarnos paz duradera, incluso durante las dificultades y las pruebas. En un mundo de agitación social, política y religiosa, ¿qué necesitas para tener paz? ¿Buenos amigos? ¿Una familia amorosa? ¿Seguridad y protección? En ocasiones, pensamos que nuestra vida debe cumplir con requisitos como esos para que en verdad podamos sentir paz.

Sin embargo, la vida jamás será perfecta y sencilla en todos los aspectos. Entonces, ¿cómo podemos afrontar las pruebas y sentir paz al mismo tiempo? El mundo nos dice que solamente puede sentirse paz cuando no hay conflicto alguno; pero no es verdad. Por medio de Su evangelio, Jesucristo nos proporciona una paz interior que sobrepasa la paz que ofrece el mundo.

Si confiamos en Él con fe, podemos sentir paz en cualquier circunstancia. El Salvador enseñó: ‘La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da ‘ (; cursiva agregada). Las siguientes son algunas de las formas en que la paz del mundo difiere de la paz de Jesucristo.

La paz debe llegar de forma instantánea; ¡no deberíamos tener que esperarla! No puedes hallar paz durante las dificultades. La paz es la ausencia de guerra. La paz se alcanza cuando vives tal como quieres vivir. Admitir tus faltas y debilidades no trae paz. La paz se logra al centrarte solamente en tus propias necesidades. La paz se obtiene al procurar la aprobación de los demás. Debemos tratar de alcanzar nuestra propia paz individual.

En ocasiones tenemos que aguardar la paz; no obstante, ‘no te des por vencido Confía en Dios y cree en las cosas buenas que están por venir’. La paz puede llegar incluso en medio de las pruebas. La paz puede hallarse en cualquier circunstancia. La paz se alcanza al vivir el Evangelio y al obedecer los mandamientos. El arrepentimiento sincero nos da paz. ‘Lo hermoso de la palabra arrepentimiento es la promesa de que se puede escapar de los viejos problemas, y de los viejos hábitos, y de los viejos pesares, y los viejos pecados. Se halla entre las palabras más esperanzadoras y alentadoras —y sí, más apacibles— de todo el vocabulario del Evangelio’. La paz llega al prestar servicio y al ser un pacificador para los demás. La paz se logra al procurar ser mejores discípulos de Jesucristo. ‘El tipo de paz que se promete como recompensa a la rectitud es el don prometido mediante la misión y el sacrificio expiatorio del Salvador’.

Si hacemos de Jesucristo el centro de nuestra vida, en verdad sentiremos que Él ‘ paz a nuestras almas’ (véase ). En este mundo, experimentaremos momentos difíciles, pero tenemos la bendición de saber que tenemos a Alguien a quien acudir en cualquier circunstancia problemática.

Jeffrey R. Holland, ‘Sumo sacerdote de los bienes venideros’, Liahona, enero de 2000, pág.45. Véase Jeffrey R. Holland, ‘Las cosas apacibles del reino’, Liahona, enero de 1997, pág.94. Quentin L. Cook, ‘Paz personal: La recompensa a la rectitud’, Liahona, mayo de 2013, pág.33.

: La paz del mundo vs. la paz en Cristo

¿Qué cosa nos roba la paz para los cristianos?

Cosas que nos roban la Paz – 19 septiembre, 2019 – Devocional diario Conexión de Vida Señor, tú sustentas mi vida, me has dado tu paz por medio de Cristo, tú detienes la tormenta y das calma a mi corazón, lléname de tu paz en cada situación de mi vida. Amén. ‘La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.’, S. Juan 14:27 ‘Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.’, Salmos 107:29 La paz que Cristo da es diferente a la que la sociedad actual ofrece. La paz de Dios no está basada en sentir o fingir una tranquilidad aparente frente a las dificultades, sino en una paz sobrenatural, que viene producto de mantenernos unidos y de confiar en lo que Dios nos dice.

  1. Pero hay cosas que nos hacen olvidar los principios de Dios o nos distraen de la verdad, nos hacen dudar y como consecuencia lo primero que perdemos es nuestra paz interior.
  2. Hay varias cosas que nos roban la paz, como dejarnos llevar por la ira (Efesios 4:26), los afanes de la vida y el engaño de las riquezas (Mateo 6:31).

Los malos pensamientos también son un detonante para quitar nuestra paz, si persistimos en pensar algo que no es conforme al principio de Dios, dejamos que la tentación se quede e incube en nuestro pensamiento, esto derivará en perder nuestra paz. Luego de que no tengamos paz, empezaremos a tomar malas decisiones.

  1. Un corazón tranquilo y sosegado a pesar de los problemas externos, no toma decisiones en caliente y por supuesto disminuye el riesgo de cometer errores.
  2. No dejemos que algo nos robe la paz, probemos como un guardia, todo lo que quiere entrar a nuestra mente o a nuestra vida; confrontemos cada situación y pensamiento frente a la Palabra de Dios, rechacemos aquello que pueda turbarnos; pero si logra quitarnos por un momento nuestra paz, acudamos rápidamente a la oración para entregar esa situación a Dios, y Él promete que nos devolverá por medio de Cristo la paz, cuidando nuestro corazón y nuestra mente.

Uno de los bienes personales más importantes que Cristo nos entregó es la paz. Cuidémosla como un tesoro, al final, en medio de la aflicción, las pruebas, las tentaciones, lo primero que necesitamos es su paz. Puedes compartir este devocional en Facebook, Whatsapp, Twitter y LinkedIn : Cosas que nos roban la Paz – 19 septiembre, 2019 – Devocional diario Conexión de Vida

¿Que la paz que sobrepasa todo entendimiento?

1 Así que, hermanos míos, amados y añorados, gozo y corona mía, a permaneced así firmes en el Señor, amados.2 A Evodia ruego, y a Síntique exhorto, que sean de un mismo sentir en el Señor.3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y a los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el a libro de la vida,4 Regocijaos en el Señor siempre.

Otra vez os digo: ¡Regocijaos! 5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.6 Por nada a estéis afanosos; sino sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios en toda b oración y ruego, con acción de c gracias,7 Y la a paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es a verdadero, todo lo b honesto, todo lo c justo, todo lo d puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay e virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, f en esto pensad.9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.10 Mas en gran manera me regocijé en el Señor de que ya al fin haya reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aún estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.11 No lo digo porque me encuentre en la indigencia, pues he aprendido a a contentarme con lo que tengo.12 Sé vivir a humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, tanto para estar saciado como para tener hambre, tanto para tener abundancia como para padecer necesidad.13 Todo lo puedo en a Cristo que me b fortalece,14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino solo vosotros.16 Porque aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.17 No es que busque dádivas, sino que busco a fruto que abunde en vuestra cuenta.18 Pero todo lo he recibido, y tengo a abundancia ; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor grato, sacrificio acepto, agradable a Dios.19 Mi Dios, pues, os proveerá de todo a lo que os falta conforme a sus b riquezas en gloria en Cristo Jesús.20 Al Dios, pues, y Padre nuestro, sea la gloria por los siglos de los siglos.

Amén.21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.22 Todos los santos os saludan, y mayormente los que son de la casa de César.23 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. Escrita desde Roma por Epafrodito.